Durante 12 semanas, el magnesio no produjo ningún cambio medible en la rigidez arterial. A la semana 24, un ensayo aleatorizado con 52 participantes mostró una mejora de 1,0 m/s en la velocidad de la onda de pulso frente al placebo, sin variaciones en la presión arterial. Es un resultado llamativo para quienes siguen el envejecimiento vascular, pero un estudio posterior más amplio del mismo grupo, con 164 adultos y tres formas de magnesio, no halló efectos significativos. A continuación se explica lo que mostró el estudio original, sus limitaciones y cómo interpretar la evidencia contradictoria.
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